El síndrome del túnel carpiano es uno de los problemas de nervios más comunes del cuerpo, y uno de los que más se malinterpretan. Muchos pacientes creen que es un problema de los tendones o una lesión de la muñeca. No lo es. Es un nervio apretado en un espacio estrecho.
El túnel carpiano es un pasaje angosto en el lado de la palma de la muñeca, más o menos del ancho de su pulgar. El piso y las paredes están formados por los pequeños huesos de la muñeca; el techo es una banda resistente de tejido llamada ligamento transverso del carpo. Por este túnel pasan nueve tendones flexores (los que doblan los dedos) y el nervio mediano, que da la sensibilidad al pulgar, al dedo índice, al dedo medio y a la mitad del dedo anular.
Cuando el tejido dentro del túnel se hincha (por el uso repetitivo de las manos, los cambios de líquidos durante el embarazo, la inflamación por diabetes o por enfermedades de la tiroides, o simplemente porque el túnel es estrecho por naturaleza), el nervio mediano queda apretado contra el ligamento que tiene encima. El nervio responde como cualquier nervio bajo presión: entumecimiento, hormigueo, ardor y, con el tiempo, debilidad.
En LAOSS, los pacientes con túnel carpiano que vemos con más frecuencia son personas que trabajan en oficina, de treinta y tantos a sesenta y tantos años; mujeres embarazadas en el segundo y tercer trimestre; y trabajadores manuales con tareas muy repetitivas. La mayoría mejoran con tratamiento conservador: una férula nocturna bien ajustada, cambios ergonómicos, antiinflamatorios y, cuando hace falta, una sola inyección de corticosteroide. Cuando eso no es suficiente, la liberación endoscópica del túnel carpiano es uno de los procedimientos más confiables de la ortopedia: se hace con el paciente despierto, a través de una pequeña incisión, y los pacientes se van manejando a su casa una hora después.